El Proyecto StarCloud
StarCloud es una simulación de exploración espacial a gran escala que combina precisión técnica con una narrativa abierta. El tiempo, la física y la distancia forman parte del juego: queremos que el jugador sienta de verdad lo que significa navegar por el espacio.
Un universo en movimiento
En StarCloud no hay pausas ni reinicios del universo. Las trayectorias de las naves continúan incluso cuando los pilotos no están conectados, siguiendo un modelo persistente en evolución constante.
Cada desplazamiento responde a fuerzas y decisiones de navegación: inercia, gravedad, orientación y energía aplicada. La posición de la nave puede representarse en marcos de referencia terrestre, solar o galáctico para comprender mejor la escala real del espacio. No hay saltos instantáneos: cada metro recorrido es consecuencia de la trayectoria que has construido.
Del suelo al vacío
Todo comienza sobre la superficie de un planeta. Enganchas los RCS, verificas telemetría y corriges la actitud de la nave antes de separar tu trayectoria de la gravedad que te mantiene abajo.
Al ganar altura, el horizonte se curva y el panel se llena de datos: velocidad orbital, apoapsis y periapsis, inclinación y vectores de prograde y retrograde. La primera órbita bien cerrada no es un “nivel superado”: es una trayectoria estable que has conseguido construir y que tendrás que respetar para no caer o escapar sin querer.
Navegación real: empuje, RCS e inercia
La ingeniería de vuelo combina empuje principal y RCS de actitud para rotaciones y correcciones precisas. La cabina muestra velocidad, aceleración, rumbo, energía disponible y orientación respecto al entorno.
Aquí la fricción no te detiene. Apagas motores y la nave continúa. Un pulso extra puede convertir una corrección menor en horas de deriva; encender tarde puede hacer que un encuentro se escape. Cada maniobra es un pacto con la inercia y cada metro por segundo importa.
Telemetría y marcos de referencia
La telemetría no es decorado. Puedes leer coordenadas y orientación desde distintos marcos de referencia —planeta cercano, Sistema Solar o escala interestelar— y utilizar velocidad relativa, aceleración, rumbo y consumo para decidir cuándo y hacia dónde maniobrar.
La brújula y las ayudas de navegación orientan; no sustituyen al piloto. El objetivo es que entiendas qué está haciendo la nave y por qué.
Órbitas, ventanas y asistencias gravitacionales
Cuando dominas la órbita aparece una palabra clave: transferencia. Planificar una ventana Hohmann entre cuerpos exige paciencia y ajustar la inclinación puede ser tan importante como decidir cuánto empuje aplicar.
Una asistencia gravitacional no es magia: consiste en aproximarte a un cuerpo de forma que su gravedad altere tu vector y pueda darte o quitarte velocidad sin consumir tanta energía. A veces una buena asistencia vale más que mantener los motores encendidos durante mucho tiempo.
Las trayectorias largas no son pantallas de carga. Son travesías. Puedes apagar propulsores, estabilizar actitud, ahorrar energía y dejar que la inercia y la gravedad hagan parte del trabajo.
Energía: vivir de la luz
Toda acción tiene un coste. La energía procede principalmente de las estrellas: paneles y acumuladores cargan según el flujo recibido y la orientación de la nave. Alejarte del Sol reduce lo que captas y las sombras planetarias también condicionan la planificación.
Propulsión, RCS, soporte vital, comunicaciones y sensores compiten por la energía disponible. Administrarla forma parte de la navegación.
Cámaras y perspectivas
Cabina
Instrumentación y lectura directa de telemetría desde el puesto del piloto.
Externa
Vista de la nave para comprender actitud, orientación y maniobras finas.
Orbital
Perspectiva centrada en un planeta u objeto cercano para leer mejor la trayectoria.
Cámara libre
Un punto virtual desde el que observar la nave y su recorrido desde cualquier ángulo útil.
La vista no es solo estética: también es una herramienta de navegación.
Aterrizajes y navegación de proximidad
La prioridad inicial es dominar el vuelo, las órbitas y los encuentros cercanos. Los aterrizajes forman parte de la visión posterior y llegarán cuando la física de proximidad a los cuerpos esté suficientemente madura para que no sea un simple cambio de escena.
Encuentros entre jugadores
StarCloud es un espacio compartido. Verás posiciones de otros navegantes y algunos encuentros serán casuales mientras que otros requerirán planificar rutas para coincidir.
Cuando dos naves se aproximan lo suficiente pueden comunicarse, intercambiar energía o materiales y coordinar maniobras. No aparecen por una lista o un teletransporte: dos trayectorias tienen que encontrarse de verdad en el espacio y en el tiempo.
“¿Me copias?” tiene otro significado cuando ambos sabéis que un error de empuje puede separar vuestras rutas durante días.
Persistencia, colisiones y recuperación
Las decisiones del piloto quedan grabadas en el universo. Si cierras el juego, la nave mantiene la trayectoria planificada; al volver, el sistema calcula el desplazamiento realizado y el estado de energía correspondiente al tiempo transcurrido. Si una nave queda a la deriva, seguirá allí.
Las colisiones tienen consecuencias reales. Una aproximación incorrecta a otra nave, un objeto o un cuerpo celeste puede destruir la nave. Si dispones de un punto de recuperación, reaparecerás desde él; si no, la previsión es poder recurrir a un estado anterior guardado.
Estos puntos de recuperación están planteados como recursos ligados a logros y hallazgos, incluidos ciertos objetos recuperables a la deriva. No son vidas infinitas, sino segundas oportunidades que deben conseguirse y utilizarse con criterio.
Controles previstos
El esquema de control seguirá evolucionando durante el prototipo. La propuesta actual separa el impulso principal del control de actitud con RCS. Como referencia de trabajo se contemplan W/S para impulso, A/D para guiñada, Q/E para alabeo y Shift para una corrección o freno vectorial. Estas teclas son provisionales hasta las pruebas jugables.
La aceleración tampoco convierte la nave en un vehículo capaz de alcanzar la velocidad de la luz: la relación entre empuje y masa, el tiempo disponible y la energía condicionan la velocidad práctica de cada travesía.
Lo que buscamos crear
No queremos una colección de misiones desechables, sino un lugar donde la exploración, la curiosidad y la paciencia tengan recompensa. Queremos que aprendas a leer el espacio, a entender qué significa “rumbo” sin aire y a sentir el peso de un grado de inclinación o de un metro por segundo mal aplicado.
Cada sistema —propulsores, RCS, telemetría, cámaras, energía, persistencia y encuentros— existe para sostener esa experiencia. El espacio no es un decorado: es el verdadero protagonista.
Visión a largo plazo
StarCloud está pensado como una travesía sostenida: puedes cerrar la cabina y volver más tarde mientras la nave mantiene su curso. Con el tiempo queremos ampliar el universo con nuevos sistemas estelares, condiciones dinámicas y herramientas de navegación avanzadas sin abandonar la premisa central: respetar el tiempo, la física y la distancia.
Para saber dónde transcurrirá esta experiencia, visita Universo. Para seguir el desarrollo, consulta el Roadmap y el Devlog.